En unas horas estaré volando hacia mi nuevo destino. Está todo preparado, y tengo unas ganas tremendas.
A todas aquellas personas que leáis esto, e incluso a las que no, quiero agradeceros el haber pasado por mi vida: algunas fugazmente, otras permaneciendo un tiempo, pero todos y todas habéis sido bienvenidos y bienvenidas. Me llevo un pedacito de cada persona, de eso estoy segura, y sé que he escogido lo mejor de cada cual.
Aunque la maleta ya esté llena de objetos, en mi cabeza y en mi corazón aún queda espacio para los recuerdos, momentos y emociones que he sentido, especialmente estos últimos años, y que me han ayudado a convertirme en la persona que soy hoy, que está dando este paso de aparcar todo durante un año para cumplir un sueño, un deseo, para experimentar esta aventura en carne propia.
Espero seguir manteniendo el contacto con quienes pueda (y quieran), y con quienes no simplemente daros las gracias por vuestra aportación en mí, y que os vaya todo bonito, porque espero que a mí me vaya igual de bien.
¡¡Mil besos!!
Decidí ir a Alemania a probar eso del voluntariado, un sueño que había ido creciendo conmigo. Una vez allí, volver fue difícil e ir enlazando proyectos y oportunidades demasiado fácil. A día de hoy y por no sé cuánto tiempo más, vivo en Múnich e intento mantener esta idea de la aventura lo más presente posible que puedo.
martes, 31 de agosto de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
Cuenta atrás
Comienza la cuenta atrás... En apenas una semanita ya amaneceré en mi hogar durante doce meses. No he preparado maletas, ni listas de cosas que tengo que llevar, ni nada de nada. Y lo mejor es que ni siquiera estoy preocupada: creo que va a ser tal caos hacerlo que cuanto más lo retrase más tarde me pondré de los nervios.
Por ahora, me queda disfrutar de mi gente, de mi lugar, almacenar cada imagen en mi memoria, cada sentimiento, este calor bochornoso, para sacarlos allí cuando los necesite.
Tengo ganas de llegar. Tengo ganas de empezar. (¡Tengo ganas de verte!)
Por ahora, me queda disfrutar de mi gente, de mi lugar, almacenar cada imagen en mi memoria, cada sentimiento, este calor bochornoso, para sacarlos allí cuando los necesite.
Tengo ganas de llegar. Tengo ganas de empezar. (¡Tengo ganas de verte!)
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