A veces sólo hay que alejarse un poco para ver las cosas con perspectiva, desde la distancia, con otro punto de vista. Quizás no todo iba tan bien como parecía, o quizás iba incluso mejor de lo que parecía y te has equivocado, o has acertado del todo.
A veces está bien tomarse un tiempo para una misma, ver a dónde vas, a dónde te lleva la vida, dónde quieres ir tú, dónde estás, qué puedes encontrar; qué puedes enfrentar tú sola, qué no; dónde están tus límites, dónde los que te imponen los demás.
A veces está bien tomarse un tiempo para una misma, ver a dónde vas, a dónde te lleva la vida, dónde quieres ir tú, dónde estás, qué puedes encontrar; qué puedes enfrentar tú sola, qué no; dónde están tus límites, dónde los que te imponen los demás.
A veces sólo hay que romper con todo y empezar desde el principio, desde donde debe ser, y construirlo todo despacito, con los ojos bien abiertos, mirando, aprendiendo. No dejar de descubrir ni de preguntar, de preguntarte, porque la mayoría de las respuestas las tienes tú, no pueden ayudarte los demás.
Y así, descubres quién es importante, quién no; quién nunca lo fue, quién ya no lo será más, aunque duela. Descubres que desprenderte también significa avanzar, descubres que el camino lo dibujan tus pasos, y no las voces de los demás, que no van por tu mismo camino, quizás por otro cercano, o paralelo; pero sin duda, no por el tuyo.
Y cuando encuentres el lugar en donde quieras estar, para. Para y quédate, y decide, y enfrenta. Y continúa decidiendo, continúa eligiendo. Continúa soñando que todo va a salir bien.
Y cuando encuentres el lugar en donde quieras estar, para. Para y quédate, y decide, y enfrenta. Y continúa decidiendo, continúa eligiendo. Continúa soñando que todo va a salir bien.