domingo, 19 de septiembre de 2010

Dresden

¡Buenas noches! ¿Qué tal os ha ido el fin de semana? A mí bien, tranquilito.
Ayer me dediqué a limpiar y vaguear, que además el día estaba un poco feo y daba pereza salir... Hoy por la mañana, me ha despertado el teléfono de la habitación. Como nunca había sonado, ha sido el doble de extraño. Así que me he levantado de la cama y he soltado un "¿siiiiií?" al más puro estilo español-dormido. Eran los Wolf, los dueños de mi hogar, para invitarme a comer en ¡¡media hora!! Me he levantado corriendo, me he dado una duchita y he subido.

La comida muy buena, la verdad que salvo porque comen entre las 10.30 y las 12.30 de la mañana, y que casi siempre hay patatas cocinadas de alguna forma (en puré, asadas... y terminan cansando) lo demás no se diferencia mucho de España.
Hoy, al ser domingo, había mantel en la mesa, servilletas, vino y ¡postre! Aquí no se lleva lo de los postres, comen a toda máquina y lo de las servilletas tampoco es habitual, son muy correctos comiendo y no se manchan.

Después, por la "tarde" (si a las 13.30 se le puede llamar tarde) me ha llevado Karim, la señora Wolf, a Dresden a ver una especie de fiesta que había en el aeropuerto. En Dresden vive su hijo pequeño, con su mujer y sus ¡6 hijos! Muy majos todos, que además son los que hablan español porque han vivido en Chile. Así que llegar a su casa, que me recibieran con dos besos y me hablaran en español ha sido genial. Luego, con el Google-Earth, les he estado enseñando dónde vivía yo, hemos estado hablando un poco de España y hemos ido al aeropuerto. Había unos cuantos puestos de comida y bebida, y una especie de feria de aviones, pequeñitos y algo viejos, y se podía entrar a verlos.

Y poco más... Mañana comienza otra semana, que va a ser especial porque tendré mi primera visita, a la que espero con los brazos abiertos y mil planes.

Para los demás, os dejo unas cuantas fotos de lo que he visto hoy. No pongo nombres porque no los recuerdo, pero la intención es lo que cuenta.
¡Besos y abrazos!




jueves, 16 de septiembre de 2010

Soledad

Al contrario de lo que os parezca a simple vista, no estoy triste. Ni me siento sola. Pero he estado reflexionando sobre por qué no me siento así.
Durante estos días no han variado mucho mis actividades: ir a la kita, hacer la compra, clases de alemán. Sigo sin tener amigos ni actividades de ocio; pero sigo sin estar mal ni triste.
Ayer hizo justamente dos semanas que aterricé aquí, y me parece que fuera mucho más tiempo. Pero no, sólo llegué hace 15 días.
Una compañera de trabajo me está dando clases de alemán, así que voy mejor con el idioma. La verdad es que se nota un montón que te digan las cosas despacito muchas veces, que te hagan repetirlas, verlas escritas... Al final, cuando los demás tienen conversaciones, hasta entiendes algo, y te sientes realmente bien.
Y eso es lo que me gusta, que aunque esté sola (porque si lo pienso, estoy realmente sola aquí) no me siento así. Me gusta tener tiempo disponible para mí, aunque a veces sea demasiado, porque así puedo ir asimilando las cosas poquito a poco y no sentir que todo es extraño. Me gusta descubrir la ciudad, descubrir situaciones y sobre todo, descubrir a las personas. Porque cuando el idioma es una barrera, tienes que basarte en otros medios para captar información, y esos medios nos suelen pasar desapercibidas constantemente: la forma de mirar, de hablar, los gestos, los movimientos, la situación... Sin entender nada, puedes comprender si es una conversación importante, o sobre un viaje, o si están contando algo que ha ocurrido. Y con los niños tres cuartos de lo mismo: puedes entender si están jugando, si quieren que les ayudes, si te están vacilando o si simplemente se alegran de que estés ahí.
Y todas estas cosas las aprecias más cuando no tienes otro medio que te ayude a estar al tanto.
Pero bueno, para terminar, sólo decir que me siento bien, a gusto con todo y, en especial, conmigo misma. Creo que estar aquí, que vivir esto, me va a ayudar a ver algunas cosas desde otra perspectiva. De momento, mis reflexiones personales están yendo por direcciones que no esperaba; a veces me asaltan pensamientos que no había tenido antes y me gustan, y me gusto. Y creo que la soledad, cuando es elegida, cuando te llevas bien contigo mismo, es una cosa estupenda.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Das bier

Hoy he tomado mi primera cerveza alemana. Auténtica cerveza alemana. En las alemanas fiestas de mi pueblo. Ha sido mientras estaba sentada en un bar escuchando a un grupo local, eso sí, tocando con su guitarra española unas canciones en inglés. Puñetera globalización.

Desde el última día que escribí me han pasado bastantes cositas: ya soy oficialmente residente alemana, y en concreto de Löbau; he estado de excursión con mi tutora, que pasó toda la tarde del viernes enseñándome sitios estupendos (que tendrán la suerte de conocer todas aquellas personas que me visiten, guiño-guiño) y hoy he salido a ver las fiestas de la ciudad.
Y he terminando tomando cerveza con un holandés muy simpático que me ha invitado. Y me ha recordado el partido del mundial. Y me ha dicho que no debería estar tomando una cerveza con una chica española después de aquel partido, jajaja.
Pero todo bien. La gente sigue siendo muy amable y simpática, el mundo sigue estando en el mismo sitio en el que lo dejamos el otro día, y yo cada día espabilo un poco más.
He alquilado una bici y ya puedo campar a mis anchas. Entiendo un montón de cosas, aunque hablar sigue siendo difícil, pero ya he superado mis primeras veces en un montón de situaciones. Y todo sigue siendo emocionante y divertido. Pero también seguro y tranquilo. Hablar con cualquiera, ir sola a cualquier sitio, conocer lugares, conocer gente, vivir situaciones. Saber que tengo un año entero para estar conmigo misma, con los demás, para no entender, para aprender, para disfrutar.
Va a ser un buen año. Y mis planes terminan aquí, no había pensado mi vida más allá de esto. Así que ahora me toca vivirlo y desear que todo vaya bien.

Y ahora unas fotitos para que disfrutéis también vosotros y vosotras.

Al otro lado de este río (NeiBe) está Polonia. Este río fue el que provocó las recientes inundaciones en la zona de Görlitz. Bastante dramáticas por lo que me contó mi tutora, pero actualmente está restaurado y no se nota nada, y eso que fue hace tan solo un mes y poco.
Esta es la abadía que se encuentra al lado del río, Kloster St. Marienthal, que también estaba todo inundado, y como podéis comprobar, ahora está perfectamente.

Berdorfer See tiene una interesante historia: era un pueblecito en el que encontraron minerales y se pusieron a excavar como locos. Decidieron trasladar la ciudad a otra zona, y cuando terminó de haber minerales, la inundaron y formaron este lago, que está a la espera de ser terminado para poder usarse como una playa. Actualmente la gente no se puede bañar, como indica el cartel.
Y por último, aquí estoy con mi tutora Sabine en la Hoffnungskirche (Iglesia Evangélica de la Esperanza) que fue reconstruida en Görlitz después de ser destruida en el pueblo que ocupaba el espacio en el que ahora está Berdorfer See.


Y nada más... Esta semana más. Y seguro que mejor.
¡¡Besos y abrazos!!

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Erste woche

Hoy hace exactamente una semana que estoy aquí. Y el balance es muy positivo.
Durante estos días me ha dado tiempo a conocer un poquito la ciudad en la que vivo, Löbau; a conocer mi puesto de trabajo y a mis compañeras, a comenzar el curso de alemán e incluso a reunirme con el resto de voluntarios en la región. Parecen poquitas cosas pero en realidad han sido un mundo, completamente necesarias para sentirme bien.
Tengo muchas ganas de comenzar a hacer más actividades, de conocer gente, de llenar mi tiempo libre, porque quiero aprovechar al máximo esta experiencia.

En principio, parece como si fueran unas simples vacaciones, pero soy consciente de que no, que voy a estar aquí todo un año, con sus fines de semana y sus días festivos; pero algunas cosas siguen pareciendo que le suceden a otra persona.
Me veo en situaciones en las que creía que no iba a ser capaz de funcionar, y sin embargo, las realizo como si tal cosa, como si llevara haciéndolo toda la vida.
También destaco una tranquilidad por encima de todo: por muy nuevo que sea algo de lo que vaya a hacer no me pongo nerviosa, estoy relajada, porque sé que va a ir bien. Tengo confianza plena en mi organización, en la gente que me está ayudando aquí, y eso hace que me sienta muy bien, porque estar lejos de casa es una sensación muy extraña.
Pero por encima de todo estoy estupendamente.
Tengo muchas ganas de recibir visitas y poder mostraros todo esto, lo estupendo que es.
A mí de momento me está sirviendo para abrir un poquito los ojos y darme cuenta de lo distintas que podemos llegar a ser las personas y que eso está bien, que la diferencia no es mala, que nos enriquece. Y también me he dado cuenta de todas las necesidades innecesarias que tenemos, de todas las cosas de las que pensábamos que no podríamos prescindir y que, si pruebas, ves que no era ni tan importante ni tan imprescindible.
Sé que para esto no hay que irse de SVE, pero es algo que yo he descubierto de esta forma y me gustaría compartir.
Por hoy nada más. Ninguna anécdota, ningún dato, ningún cotilleo.
Simplemente relax. Simplemente información.
¡¡Mil besos!!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Una de fotos

Y como hoy estoy un poco vaga y no me apetece escribir, os pongo unas fotos.
La comida con los Wolf fue bien, el fin de semana relajado y esta semana viene cargadita de emociones: mañana comienzo el curso de alemán (¡nivel A2!) y el miércoles tengo encuentro con los demás voluntarios de la región (gente igual de perdida que yo, espero).
Así que otro día os cuento más y mejor. Porque lo habrá.

Meine Wohnung (mi vivienda)







Las mascotas del hogar: dos Mesymés, digo, dos gatas (zwei Katze). Me dijeron los nombres, pero si no consigo retener los de las personas, imaginaos cómo llamo a los gatos: pssspsssspssss...



Llegando a mi hogar: esto se consideran calles, no carreteras hacia pueblos.



Nicolaikirche (Iglesia San Nicolás)



El ayuntamiento (das Rathaus)






La plaza donde está el ayuntamiento (Badergasse Altmarkt) que en realidad es un parking.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Café, no para todos

Hallo!

El tema de hoy es el café. Así como el té es una bebida para todos y habitualmente, el café es sólo para los adultos en momentos puntuales.
Ayer para hacer la pausa una compañera me ofreció un café, y cuando me preguntó cómo lo quería (no puedo entrar a la cocina hasta que me llegue una autorización de no sé dónde, así que me tienen que sacar las cosas si quiero algo, aunque también dejármelas, léase llevarme los platos) le dije que con leche y azúcar y me miró sorprendida en plan ¡qué golosa!
Hoy, mientras estaba sentada buscando palabritas en mi diccionario (mil veces gracias, creo que ha sido el mejor regalo de mi vida) la cocinera me ha traído un café, y cuando me ha preguntado si quería leche y he dicho que sí, me ha echado una cucharadita con algo blanco de un bote: leche en polvo. Así que, por si el café por sí solo no estaba bastante malo, con lo de la leche en polvo ya... sublime. De verdad, es el peor café que he probado en mi vida, y eso que no soy nada exigente en este tema.
Después, en el supermercado, he comprobado que sí, que el bote es leche en polvo, y que está a la venta justo al lado del café. Blanco y en botella (en bote, en este caso).

Un rasgo que me encanta de los alemanes y alemanas es su amabilidad. Esta mañana, he tomado el camino justo contrario al que tenía que coger para ir a la kita (guardería). Aún con plano y todo he sido capaz de perderme. A las primeras personas que he visto, unos trabajadores, les he preguntado dónde estaba y cómo llegar a la kita, y muy amablemente me han llevado hasta allí en su furgoneta, e incluso han esperado a que cruzara la calle antes de marcharse. Y cuando he ido a comprar y se me ha atascado la moneda en el carro, el primer señor que ha pasado me ha ayudado a recuperar mi dinero.
Lo dicho, gente muy amable, lo cual se agradece un montón.

Y por hoy es suficiente... Mañana tengo comida con mis anfitriones, los dueños de mi hogar, la familia Wolf. Espero que no me ofrezcan café.

Tschüss!

jueves, 2 de septiembre de 2010

Primeras impresiones

Ya está, ya he llegado. Ayer a estas horas estaba en el primer vuelo y no veía el final del destino. Pero aquí estoy.
Como no quiero extenderme mucho, os voy a contar las cositas que más destaco de por aquí.

Para empezar, creo que he cambiado el jamón serrano por el salami: en el avión bocadillo de salami, y nada más llegar mi tutora me trajo algo para cenar: bocadillo de salami. Menos mal que no me disgusta...
Otras dos cosas de la comida que me han sorprendido han sido que... ¡¡no utilizan microondas!! Mantienen la bebida caliente en los termos (té, café) y a mí me ha tocado calentar la leche en un cazo o, como también he descubierto, en la jarra de la cafetera. La segunda es que para comer beben té incluso los niños, como nosotros el agua. Inocente de mí que cuando estaba comiendo y me lo han servido pensé que era algún tipo de zumo... pero no.

Seguimos con el clima: yo esperaba que hiciera más frío que en España, y lo hace (12-15º con lluvia y viento), pero mi tutora me ha informado de que ahora se está "bien" porque no hace ni mucho calor como en verano ni frío como en invierno. Estas son las temperaturas agradables. Y yo casi con el abrigo puesto.

En cuanto al idioma, eso de que todo el mundo habla inglés... no es tan cierto como parece. Mi tutora habla inglés y no me cuesta comunicarme con ella, nos entendemos bastante bien; y uno de los dueños de la casa donde me alojo también, así que consigo hacerme entender. Mis compañeras de trabajo, si hablan inglés no me lo han demostrado, porque nos ha costado comunicarnos. Con lo poco que sé de alemán y lo bien y deprisa que lo hablan ellas... A la octava vez que me lo repiten, despacito y con gestos, lo entiendo. Aunque tengo que decir que entiendo más de lo que creía, pero hablar es mucho más difícil.

Y el último detalle que me ha sorprendido: ¡¡no utilizan sábanas!! Cuando llegué a mi habitación no me di cuenta que no había sábanas: simplemente utilizan una especie de cubrecolchón gordito y una funda nórdica. Y una almohada finísima, pero al menos yo tengo, porque en la guarde los niños duermen igual pero con la almohada completamente plana.

Y... creo que por hoy ya basta. Tengo la cabeza llena de información que ordenar, repasar y comprender. Y toda la tarde libre, aunque teniendo en cuenta que mi jornada de trabajo comienza a las 7.30... creo que me acostaré prontito. Pero aún así me dará tiempo a pensar más detenidamente lo que estoy viviendo, porque aunque no lo creáis no es sencillo asimilar las cosas según ocurren: las cosas pasan, tú actúas y luego piensas, y si te paras a pensar demasiado... En fin, si me hubiera parado a pensar demasiado, no estaría aquí.

Nada más. ¡¡Besos y abrazos!!