jueves, 16 de septiembre de 2010

Soledad

Al contrario de lo que os parezca a simple vista, no estoy triste. Ni me siento sola. Pero he estado reflexionando sobre por qué no me siento así.
Durante estos días no han variado mucho mis actividades: ir a la kita, hacer la compra, clases de alemán. Sigo sin tener amigos ni actividades de ocio; pero sigo sin estar mal ni triste.
Ayer hizo justamente dos semanas que aterricé aquí, y me parece que fuera mucho más tiempo. Pero no, sólo llegué hace 15 días.
Una compañera de trabajo me está dando clases de alemán, así que voy mejor con el idioma. La verdad es que se nota un montón que te digan las cosas despacito muchas veces, que te hagan repetirlas, verlas escritas... Al final, cuando los demás tienen conversaciones, hasta entiendes algo, y te sientes realmente bien.
Y eso es lo que me gusta, que aunque esté sola (porque si lo pienso, estoy realmente sola aquí) no me siento así. Me gusta tener tiempo disponible para mí, aunque a veces sea demasiado, porque así puedo ir asimilando las cosas poquito a poco y no sentir que todo es extraño. Me gusta descubrir la ciudad, descubrir situaciones y sobre todo, descubrir a las personas. Porque cuando el idioma es una barrera, tienes que basarte en otros medios para captar información, y esos medios nos suelen pasar desapercibidas constantemente: la forma de mirar, de hablar, los gestos, los movimientos, la situación... Sin entender nada, puedes comprender si es una conversación importante, o sobre un viaje, o si están contando algo que ha ocurrido. Y con los niños tres cuartos de lo mismo: puedes entender si están jugando, si quieren que les ayudes, si te están vacilando o si simplemente se alegran de que estés ahí.
Y todas estas cosas las aprecias más cuando no tienes otro medio que te ayude a estar al tanto.
Pero bueno, para terminar, sólo decir que me siento bien, a gusto con todo y, en especial, conmigo misma. Creo que estar aquí, que vivir esto, me va a ayudar a ver algunas cosas desde otra perspectiva. De momento, mis reflexiones personales están yendo por direcciones que no esperaba; a veces me asaltan pensamientos que no había tenido antes y me gustan, y me gusto. Y creo que la soledad, cuando es elegida, cuando te llevas bien contigo mismo, es una cosa estupenda.

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