domingo, 29 de enero de 2012

A veces...

Esa sensación de que el mundo te viene grande. Encontrarte bien en cualquier lugar pero a gusto en ningún sitio; formar parte de muchas cosas, pero de nada en concreto. No saber ya dónde está tu norte, en caso de haberlo encontrado alguna vez. No tener nada tuyo, no quererlo ni necesitarlo, pero sentir que ya no tienes ningún sitio al que volver, que todo se quedó en el pasado.
No tener raíces, no saber dónde vas a poder echarlas o si quiera si vas a querer hacerlo. Vivir en el presente, siempre en el presente, no poder plantearte el futuro, no querer hacerlo, no apetecerte. Convertir tu vida en una sucesión de cosas que hacer, de gente a la que ver, de lugares que te gustan y sentir que algo falta.

Quizás es todo lo que dejaste atrás; quizás es que nunca fue suficiente. O quizás sí y fue demasiado, y lo que no te atreviste a continuar ya lo has perdido y tal vez él era el único hilo que tiraba de ti.

O simplemente estar triste, porque todos lo estamos alguna vez, y al mismo tiempo feliz de ser como eres, estar donde estás, vivir como vives.

O quizás que se acercan los 25 y sigues igual que cuando tenías 17... Bueno, igual no. Ahora hablas alemán.

lunes, 2 de enero de 2012

... y Miranda así.

Llegar a última hora del día 23, pero llegar. Que vengan los papás a buscarme. Dormir... dormir mucho, y despertar. Desayunar, comer, merendar, picar entre horas, ponerme al día. María, Rakel, Nochebuena, amigos de Rakel, beber y salir, reír, reír mucho.

Días de cañas, cotilleos, Raúl haciéndome de guía turístico, conocer a la sobrina de Rakel; Laura, Nai, comer en el italiano (¿que han abierto un italiano? ¿al lado de qué estación de autobuses?), echar un café, tomar luego unos pacharanes, alargar la sobremesa hasta la 1 de la mañana, añadir pinchos. Seguir riendo.
Dormir... Comer, comer, comer... Nochevieja (¿ya? ¿tan pronto?), otro año más. Champán, copas, brindis, salir... Y perderse. Reír, reír, reír mucho, disfrutar de la gente que está ahí, hacer que sea una noche especial. Servir copas, tomarte más de las que sirves, invitar a discreción; tener conversaciones serias con quien hacía mucho que no las tenías, recordar cómo fuimos y darnos cuenta de lo que ahora somos; descubrir gente que no habías visto en tu vida, disfrutarla, pasarlo bien y no exigir nada más. Llegar tarde a casa...

Dormir. Dormir, dormir, dormir. Última visita de María.

Madrugar. Decir adiós. Coger un tren. Coger el metro.

Últimas llamadas desde España.

Coger un avión.

Volver a estar en Wiesbaden...