Parece casi obligatorio hacerse un blog ahora que va tocando partir, que parece que va a haber muchas despedidas, y que queremos mantener el contacto.
El contacto.
No sé exactamente dónde empezaron mis planes de huida, por qué no llamarlos así, ni desde cuándo tengo este sentimiento de no terminar de encajar en ningún sitio. Es como un cosquilleo en la barriga, una emoción que sólo sientes tú, y que te empuja, te obliga, a tomar decisiones que los demás ni comprenden ni tienen por qué hacerlo.
El caso es que en septiembre comienza mi SVE, una aventurita en toda regla. Confío en aprender un montón de cosas, pero intento no planear, para que todo lo bueno (y lo malo) venga de sorpresa, que así se disfruta el doble.
Seguro que echaré de menos, mucho de menos, a mucha gente, y a muchas cosas, lugares y situaciones, pero son sólo 9 meses (¿sólo?).
De momento no tengo mucho más que contar, pero confío en llenar esto de letras y palabras que os consigan aproximar un poquito más, si puede ser, a mi visión del mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario