jueves, 4 de agosto de 2011

28 días

Esto se termina y no me lo creo. Hago planes para el final, despedidas, papeleo, últimas vacaciones, y sé que me voy, me voy de este lugar en el que ya he pasado un año, aunque me parece que llegué ayer. Y no me lo creo. Parece que los finales anunciados, previstos, son demasiado tranquilos y no le da tiempo a mi corazón a sobresaltarse.


Voy a dejar atrás un montón de sonrisas, de palabras amables, de gente que me ha ayudado en todo lo posible, y que yo recuerde (o quiera recordar) absolutamente nada malo. Ningún momento de necesitar volver, ningún momento de sentir que este no era el lugar donde tenía que estar; me voy a ir con la sensación de terminar una etapa de mi vida que tenía que vivir, de dejar hecho algo que tenía que hacer.


He aprendido más de lo que esperaba, eso siempre sucede; he descubierto un montón de lugares, personas, sensaciones, conocimientos, que no sabía que existían. He cambiado, imposible no hacerlo, y espero que a mejor.


Me voy, me queda apenas un mes, me voy de mi casa, de mi trabajo, de mi país, porque todo lo que forma parte de mi vida es mío, me da igual dónde esté el origen. Me llevo un trocito de cada cosa en el corazón, y la seguridad de que esto no lo voy a olvidar nunca.

Y aún me quedan por disfrutar 28 días.

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