viernes, 14 de enero de 2011

Casi cinco meses después

La nieve se ha retirado a los extremos de las calles, de las carreteras. La noche no llega hasta las cinco de la tarde y el mercurio se mantiene en positivo (al menos durante el día). Parece que hay más luz, que el ambiente está más cálido; parece que la primavera está por llegar pero no, aún estamos en enero.
Las casas siguen con su decoración navideña, que en realidad no es sólo navideña, es invernal. Aquí se lleva decorar las casas (y las tiendas, y las escuelas, y el lugar de trabajo) según las estaciones: adornar los cristales, las fachadas, las entradas.
Hemos cambiado los trineos y las palas por paraguas, las semanas de vacaciones por la vuelta al trabajo. Hemos cambiado un 0 por un 1, y hemos vuelto a empezar con todo, pero sabiendo más: ahora todo el mundo a mi alrededor habla un alemán más comprensible y de mi boca salen palabras enlazadas con otras, formando frases que antes sólo existían en mi cabeza y desaparecían al intentar pronunciarlas. Pienso en alemán y el inglés se me ha vuelto a hacer difícil; me encuentro paseando por mi ciudad cuando antes sólo me apuraba por llegar a casa para no congelarme.
Si todo esto no es estar adaptada, seguro que al menos voy por el buen camino.

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